O al menos en el Apple Shop del FNAC del Triangle de Barcelona.
Porque no tiene precio alguno el pasarme por allí para admirar una de esas joyas aluminizadas (?) y terminar de convencerme del todo para acabar sucumbiendo a su compra … y encontrarme con lesto …

No se quién sería el que recordara aquellos bellos momentos en los que se fraguó “el tema”, pero sin duda es el putísimo amo en dejarlo allí para que cualquiera que pase lo leyese … colosalmente brutal.
Qué por cierto, cuando miro Analytics, a veces me sorprenden gratamente las estadísticas del “Soy” que sigue aguantando ahí con 100/150 páginas vistas cada día.
Panda de freaks que somos, jejeje!
